¿Qué hace falta Para Convertirse en un Maestro?

La meta-cognición 

Se ha visto que la principal diferencia entre los expertos y la gente mediocre, no es tan solo el talento y la velocidad con la que mejoran en cierto campo, sino también la visión ideal de lo que según ellos es la maestría y hasta que punto son capaces de estudiar sus acciones ahora, compararlas con la versión ideal, y crear medidas para acercar estas dos.

Esto significa que para mejorar no es tan importante cuánto tiempo dediquemos a algo, o cuánto talento tengamos, sino hasta qué punto estamos dispuestos a hacer el esfuerzo de pensar como mejorar constantemente. 

En palabras del autor del libro ‘’Talent is overrated’’ la habilidad principal de los expertos es la meta-cognición, la capacidad de pensar sobre lo que estamos pensando y entenderlo. Los mejores expertos en cada campo destacan porque pueden hacer esto de forma sistemática y convertirlo en parte de su rutina.

El talento nace de aplicar el método científico a nuestra forma de pensar, de estudiar que es todo lo que estamos teniendo en cuenta en cada momento y a partir de allí estudiar cuales de todos los factores realmente están relacionados con el éxito en el mundo real.

La meta-cognición, permite una mayor adaptabilidad a las distintas situaciones que puedan encontrarse, ya que del mismo modo que el mindfulness es la capacidad de controlar nuestra mente y entender en qué estamos pensando en cada momento, la meta-cognición es el nivel siguiente y se basa en poder unir la capacidad de controlar nuestra mente con la capacidad de realizar acciones que nos acerquen a nuestros objetivos.

Desarrollar metacognición se podría asimilar a tener un coach invisible dentro de nuestra mente que en todo momento nos ayuda a ver donde nos podemos estar equivocando y cómo podemos mejorar.

La responsabilidad

Tener metacognición no es suficiente, aunque esta habilidad nos puede permitir tener una idea de donde podemos mejorar, también significa que nosotros somos los que debemos decidir qué opción queremos creer y en qué opción queremos apostar.

La gente mediocre suele apostar por pensar que si algo les sale mal se debe a su falta de suerte, a que la tarea era demasiado difícil, o que no tienen el talento para ello. Pero todas estas no son más que excusas, excusas que usamos para no aceptar nuestra responsabilidad, para no aceptar nuestra debilidad y para no entender que realmente mejorar o no depende de nosotros.

Por eso, el primer paso, creamos que tenemos o no metacognición, es el de aceptar que el hecho de que algo salga bien o mal es en todo momento responsabilidad nuestra. Lo más importante es aprender a no mentirnos y aceptar que si realmente queremos algo no basta con soñar, hace falta hacer.

La disciplina

Por eso la disciplina cobra un papel tan importante en el camino a la maestría. Está bien empezar algo porque estamos motivados y ser proactivos en salir de nuestra zona de confort, pero para mejorar debemos estar dispuestos a poner el esfuerzo para controlar nuestra mente y usarla como una herramienta, en lugar de dejar que nos controle.

Entender que es lo que puede habernos afectado en cualquier momento es algo que todos podemos hacer en mayor o menor medida. Pero algo muy diferente es ser capaz de convertir esto que entendemos en acciones, y para ello hace falta la práctica.

Cuando empezamos con cualquier nuevo deporte o actividad el principio es complicado, nos cuesta avanzar o hacer cualquier cosa, y hacer cualquier cosa implica pensar conscientemente en qué es lo que estamos haciendo. Es muy fácil darse por vencido en este nivel porque aunque al estar motivados puede haber sido fácil dar el primer paso, al empezar a hacerlo realmente nos damos cuenta de que la motivación por sí sola no es suficiente.

Si en este punto decidimos darnos por vencidos nunca mejoraremos. Pero si en cambio decidimos hacer un esfuerzo para mejorar poco a poco día a día, aunque nos cueste, con el tiempo veremos que cada vez lo hacemos mejor, que cada vez nos acercamos más a nuestro ideal.

Cada uno de nosotros es un escultor que está creando una obra llamada vida. Todos empezamos con un trozo de piedra de mayor o menor tamaño, pero convertirlo o no en lo que soñamos, en nuestra visión, es cuestión de si tenemos la disciplina de esculpir las masas de piedra dia a dia hasta que se conviertan en lo que buscamos.

Sin duda será difícil al principio, y seguramente no sepamos por dónde empezar, pero si decidimos dar el primer paso y picar algo de piedra aunque no sepamos muy bien si es la mejor opción estaremos en proceso de conseguir algo. Y si somos capaces de hacerlo dia a dia, veremos que cuanto más esfuerzo pongamos más fácil es ver el camino hacia esculpir nuestra obra maestra. Pero todo esto empieza por aceptar que es nuestro trabajo, y de nadie más, crear esta obra maestra.

El éxito nace de apilar múltiples experimentos, aprender de cada uno de ellos y usar sus resultados para esculpir las escaleras que nos permitan llegar donde queremos.

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