Heurística de disponibilidad

La heurística de disponibilidad, también conocida como bias o sesgo de disponibilidad, hace referencia a nuestra tendencia a usar la experiencia que tenemos como base para tomar decisiones rápidas, sin tener en cuenta la información del momento.

La esencia de este bias se basa en asumir que lo que hayamos experimentado y podamos recordar es más importante que lo que tenemos delante. De esta forma, observamos algún fenómeno y usamos la breve observación, hasta que recordemos algo que nos permita llegar a la información deseada, y sacamos conclusiones basadas en las experiencias que recordamos. 

Esto presenta varios problemas entre ellos:

1)No tiene en cuenta el contexto actual. La experiencia es sin duda útil, pero pierde su peso si no somos capaces de tener en cuenta el contexto, ya que situaciones que pueden parecer idénticas pueden requerir acciones muy diferentes, y por lo tanto usar el sistema 1 basado en intuición lo único que hará es aumentar la probabilidad de que fallemos.

2)Simplemente usamos nuestra experiencia hasta encontrar la primera opción que concuerde no la mejor. El segundo problema es que aunque podamos encontrar la respuesta dentro de nuestra experiencia, si simplemente elegimos la primera opción que recordamos la probabilidad de fallar aumenta. Por eso es importante que si vamos a usar nuestra memoria busquemos aquellas que se asocien mejor con el contexto actual

3)No se limita a memorias sino también a cualquier tipo de información reciente. El bias de disponibilidad también puede verse afectado por información que hayamos escuchado recientemente, de forma que si hace poco que hemos escuchado que el vino tiene un compuesto que es beneficioso para la salud y que por eso puede tener sentido beberlo, nos costara mucho mas aceptar que esto no es verdad debido a la cantidad del presente compuesto.

4)Este bias puede afectar principalmente a expertos. Aunque es cierto que cuanto más sepamos de un tema más fácil será que sepamos el valor de las cosas y hasta qué punto podemos fiarnos de algo o no. También es cierto que será mucho más fácil que nos confiemos demasiado y usemos casos pasados para explicar nuevas situaciones sin saber exactamente hasta qué punto son comparables. Es una de las razones por las que muchos expertos usan soluciones que funcionaron hace años para problemas actuales y fracasan.

Este bias puede ser un gran problema en las empresas porque los análisis de competencia muestran las “debilidades de la empresa o producto” y esto suele llevar a que, si no tenemos una estructura de innovación madura, comparemos con otras empresas o con lo que se ha hecho en el pasado y usemos estas opciones aún con contextos diferentes.

La peor parte es que el efecto de este tipo de bias nos afecta a menos que estemos en una situación en la que entre en duda, la viabilidad de la solución obtenida por intuición. De forma que a menos que creemos sistemas para forzarnos a observar el contexto con más detenimiento, lo único que pasará será que nos dejaremos llevar por este bias.

¿Por qué se da el sesgo de disponibilidad?

Se podría decir que hay sesgos adicionales que forman la heurística de disponibilidad, la facilidad de recordar y la “recuperabilidad” o retrievability, efecto exposición, efecto Von Ristoff

Facilidad de recordar

De esta forma, el bias de facilidad de recordar nos lleva a pensar que si algo es mas facil de recordar, es probable que sea mas correcto que otras opciones, lo cula no es cierto, debido a como funciona nuestra mente y su tendencia a dar prioridad a la información mas reciente.

El bias de facilidad de recordar tambien se ve afectado por lo interesante que sea una memoria, de forma que cuanto mas interesante sea, y mas se asemeje a una historia en la que podamos ver una causalidad clara, mas facil sera de recordar incluso cuando la información base es falsa.

“Recuperabilidad” o retrievability

Hace referencia al efecto sobre nuestra capacidad de estimar frecuencias reales, debido en parte a las limitaciones de nuestra memoria y como recordamos. De esta forma, cuanto más usemos o veamos cierto tipo de información, más memorias tendremos asociadas con ello y más importancia le daremos o mas nos centraremos en ello

De forma inversa, cuanta menos importancia le demos a un tema, menos probable sera que lo hayamos visto con frecuencia. Inconscientemente usamos la facilidad para recordar algo como uno de los criterios para asignar importancia, sin saber que en realidad no es algo que dependa de lo importante o útil que es la memoria. 

El efecto exposición, o la clave de la economía de la atención

El efecto de este bias lleva a que nuestra estimación de la probabilidad real de eventos “poco frecuentes” se vea distorsionada, podemos pensar que son mas o menos probables de lo que son realmente. 

Un ejemplo es la importancia que le dan las noticias a los ataques terroristas cuando pasan, lo cual nos lleva a pensar que son mucho más comunes de lo que son realmente. Y un ejemplo del caso opuesto es como se tratan las situaciones de guerra, la poca importancia que le dan las noticias nos lleva a asociarle menos importancia relativa comparado con su probabilidad real.

El objetivo de ambos mecanismos es simplemente reducir el aburrimiento debido a exceso de información, de forma que en principio se supondría que la información más reciente y a la que solemos tener acceso de forma frecuente debería ser la más importante, o al menos la que necesitaremos con más velocidad normalmente. 

Esto lo hace un mecanismo de gran utilidad para la vida cotidiana, sería un problema olvidar cómo usar el microondas cada vez que queremos preparar té, pero de gran riesgo para la toma de decisiones con riesgos ocultos o, a las que nos enfrentamos por primera vez.

Un ejemplo de uso práctico de este concepto es el de la economía de la atención tiene tanto poder sobre nosotros. Al asumir que las memorias más fáciles de recordar son importantes, nos dejamos llevar sin entender que lo que es más fácil de recordar es lo que más nos han enseñado en las redes sociales y por lo tanto su correlación con su grado de utilidad es normalmente nula.

El efecto Von Restorff, o efecto de aislamiento

El efecto Von Restorff, también llamado efecto de aislamiento hace referencia al fenómeno de aumentar la memoria selectiva cuando vemos un elemento que es claramente diferente del resto

Un claro ejemplo del efecto Von Restorff, es como es mucho más fácil que alguien que lea este artículo recuerde las partes en negrita, sobre todo ahora que se está asociando una causalidad directa, que si se intentase recordar términos esparcidos por el artículo.

Cualquier tipo de forma de hacer que algo destaque puede estar correlacionada con un aumento de la probabilidad de que alguien recuerde algo, y es la razón por la que se suele decir que incluso la mala publicidad es buena publicidad. Se debe a que aunque se recuerde algo por una mala noticia, siempre y cuando nos suene, sera mas probable que le demos importancia a menos que la imagen negativa este fuertemente asociada.


Si queremos asegurarnos de que alguien recuerde el contenido que creamos, o nuestro producto en general, debemos asegurarnos de añadir algo que lo pueda diferenciar fácilmente de la competición. No hacer esto, y competir con productos casi idénticos es uno de los principales problemas del management que nacen de trabajar con consultorias, como su trabajo se basa en analizar otros negocios las opciones que recomiendan suele estar plagadas por el sesgo de disponibilidad.

Bias de disponibilidad y la intuición

El hecho de que el bias de disponibilidad nos pueda dar problemas, no significa que la intuición no tenga utilidad, simplemente significa que para sacarle más partido a la intuición debemos entender cuáles son sus límites.

La pregunta que debemos hacernos no es si podemos fiarnos de la intuición sino:

¿Hasta qué punto podemos fiarnos de la intuición?

Según Daniel Kahneman, en una conversación con Mauboussin, la clave está en que nuestra confianza en nuestra intuición no está relacionada con la validez de nuestra respuesta

La confianza puede parecer un indicador de validez, pero en realidad no deberíamos usar la confianza como un baremo de validez sino que la confianza debería nacer como resultado de crear los pasos necesarios para demostrar la validez.

De esta forma es a veces más importante saber de qué campo estamos hablando, que saber cuán expertos nos consideramos, otro bias es el del efecto Dunning-Krugger que también debemos tener en cuenta porque enmascara nuestra propia inexperiencia.

En campos como el de la bolsa, u otros en los que aún no tengamos las herramientas para acabar de entender las leyes que gobiernan los fenómenos, no podemos hacer caso a nuestra intuición, ya que no sabemos cuales son los input que pueden llevar a una respuesta correcta.

En su lugar, concentrarnos en hechos e información relevante, puede mejorar nuestra posibilidad de acertar. En cambio en otros campos como el de la química o la ingeniería, en los que se suele trabajar con modelos altamente testeados y funcionales, si que podemos hacer uso de la intuición y seguramente nos puede ayudar a acelerar el proceso.

La intuición es algo que podemos usar, y que muchas veces será hasta beneficioso siempre que el riesgo asociado a la decisión sea bajo, pero siempre dependera del campo en el que trabajemos.

Para poder usar la intuición en un campo, este ha de presentar ciertos patrones regulares que podamos usar como señal, de forma que no solo han de existir, sino que hemos de demostrar que los podemos detectar y que son suficientes como para acertar.

Una regla que recomendaría a nivel personal, que podría cambiar en un futuro y sobre la que me gustaría saber la opinión de otras personas, es que no podemos hacer uso de la intuición hasta que hayamos hecho al menos 15 experimentos en los que hayamos podido acertar el resultado.

Esto no significa que vayamos a tener una intuición infalible, pero sí que significa que al menos tendremos un número de experimentos suficientemente grande como para empezar a hacer uso de la ley de los grandes números sin gastar un exceso de recursos. 

Claro está, este número puede cambiar según el campo, pero en el caso del marketing y en concreto el SEO he visto que con este número se pueden sacar conclusiones más o menos funcionales. Que en caso de ser correctas se pueden pasar a testear al nivel de los cientos para acabar de demostrar o denegar.

Es muy fácil caer preso de los bias, en este caso el de disponibilidad y el Duning-Krugger effect, por lo que siempre debemos ir con cuidado, medir los riesgos asociados y si son altos, decidir únicamente una vez que hayamos hecho un análisis concienzudo.

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