El poder de la diversificación de la naturaleza al mundo de los negocios

Todo negocio tiene un riesgo asociado, pero este riesgo no es estático, sino que varia con el tiempo. Esta capacidad de supervivencia se conoce como fragilidad, o antifragilidad de un negocio.

Esta fragilidad depende no solo de la adaptación del negocio a las condiciones actuales, sino también de su capacidad de sobrevivir a cambios súbitos. Los cambios pueden ser a nivel de popularidad del producto, competencia, cambios tecnológicos o incluso problemas internos.

Sin importar el factor, una de las pocas estrategias que reduce la fragilidad tanto en la naturaleza como en el mundo de los negocios, es la diversificación. Diversificar permite convertir a un sistema que a simple vista parece frágil, en un sistema antifragil.

La diversificación se entiende como el aumento de la variedad de categorías dentro de un subsistema. 

Por ejemplo, tener varios tipos de artículo en un blog referentes a distintas temáticas es una forma de diversificar el riesgo asociado a la popularidad de cada tema. Otro ejemplo sería diversificar el riesgo de la inversión usando índices en lugar de acciones. Los índices permiten repartir el dinero entre varias empresas de distintos sectores, y con ello reducen el efecto que tendría que alguno de esos sectores sufriese perdidas.

Esta estrategia de diversificación es esencial a nivel de negocios, y la naturaleza nos muestra porque diversificar es la clave para la supervivencia. En su libro Song of the Dodo, el autor David Quammen explica la siguiente historia:

‘’Pensemos en 2 especies que viven en la misma isla. Una es un tipo de ratón, con 10 mil individuos. La otra es un búho, con una población total de 80. Los ratones son tímidos, frágiles, y víctimas fáciles. Pero la población de los ratones hace que como colectivo tengan la protección de los números.

Digamos que hay una sequía de 3 años en la isla, seguida de un fuego causado por un relámpago, eventos accidentales que dañan a ambas especies. La población de los ratones cae a 5 mil, la de los búhos a 40. En el punto álgido de la siguiente temporada de apareamiento ocurre un tifón, que destruye los árboles y mata a una generación de polluelos. 

Pasa un año, durante el cual los búhos y los ratones mantienen números constantes, con nacimientos y muertes debidas a envejecimiento iguales. Después, los ratones sufren una epidemia, que reduce su número a mil, inferior que en cualquier otro momento durante la última década.

Esta gran bajada también afecta a los búhos, que pasan hambre por falta de presas. Debilitados por el hambre, los búhos sufren su propia epidemia por un virus. Solo sobreviven 14 aves. Solo 6 de esas 14 son hembras, y 3 de ellas son demasiado mayores para aparearse.

Poco después mueren algunas de estas, y nacen 4 polluelos, todos machos. En estas condiciones la población de búhos esta en decaida y vulnerable. 2 hembras fertiles, y unas hembras mayores, y una docena de machos.

Como colectivo carecen de suficiente diversidad genética para adaptarse en caso de cambios en el entorno, y hay gran probabilidad de endogamia entre madres e hijos. La endogamia, cuando ocurre, tiende a producir defectos genéticos. En paralelos, la población de ratones tambien ha menguado respecto al inicio.

Pasan 10 años. La población de búhos esta cada vez menos sana debido a la endogamia. Nace algunas hembras, pero debido a defectos genéticos algunas son esteriles. Durante el mismo periodo, los ratones recuperan sus números gracias a la abundancia de alimento y falta de epidemias, además de su resistencia gracias a la variabilidad genética. Los ratones han recuperado su abundancia temprana.

Otro fuego arrasa la isla, matando a 4 búhos adultos, y, oh,  6 mil ratones. Los 4 búhos caídos fueron todo hembras fértiles, cruciales para la asediada población. Los 6 mil ratones tienen menos peso a nivel demográfico.

Entre los búhos solo queda 1 hembra joven y fértil. Pero desarrolla cáncer de ovario, un problema nacido debido a la endogamia de sus ancestros. Muere. Muy malas noticias para la especie. Para ser justos, los ratones sufren otra epidemia; una infección respiratoria, contagiosa y letal, que causa 800 muertes. Todo esto es plausible. Estas cosas pasan.

La población de búhos, – reducida a una docena de machos deprimidos, varias viudas, ninguna hembra fértil – está condenada a la extinción. Cuando los machos y las viudas mueren, uno tras otro, sin dejar descendencia, se acabó.

La población de ratones fluctúa en aumento como respuesta a la ausencia de sus depredadores. 12 mil ratones. 15 mil ratones. 20 mil ratones. Mientras los números crecen llegará un punto en el que excedan el número de recursos hasta que vuelva a reducirse su población por hambrunas. Pero volverán a crecer. Y volverán a caer. Y…

La población de ratones es como un yo-yo con una cuerda que tarda años en mostrar efecto. Aun con todos los accidentes, todas las subidas y bajadas, la población de ratones no se extinguirá porque no son pocos. Los búhos se extinguen. ¿Por qué? Porque la vida es una caja de incertidumbre y la población de búhos, en el mejor de sus momentos, era demasiado pequeña para superar el peor de los momentos.”

Podemos pensar en nuestros negocios como una especie, quizá una cristalización de nuestra perspectiva y capacidad de generar valor. Cuando esta especie está en sus mejores momentos, puede parecer que aun con poca diversidad podemos seguir dominando e incluso creciendo.

Pero el mundo es voluble, y lo que hasta ayer nos ha funcionado puede no hacerlo mañana. Quizá no deje de funcionar del todo, pero se convertirá en una debilidad. Y cuanto menos diversifiquemos, más fácil será, que debilitarnos una vez sea suficiente para que desaparezcamos del mapa.

El mundo cuenta con amenazas cuya causa podemos entender e incluso evitar, pero el número de amenazas aleatorias es mayor en número y efecto sobre los sistemas.

En el caso de los búhos, carecían de depredadores en la isla, pero en el mundo de los negocios se podría decir que hasta sobran los depredadores y los competidores. Los ratones en cambio tenían tantos individuos que su diversidad a nivel genético aumentaba su probabilidad de sobrevivir.

“Las poblaciones pequeñas tienden a extinguirse. Todas las poblaciones fluctúan en tamaño de vez en cuando, bajo la influencia de dos tipos de factores, los deterministas, se puede entender su causalidad, estocásticos; y las poblaciones pequeñas, a diferencia de las grandes, están mucho más próximas al cero”

Si queremos evitar ser los búhos de la historia, tenemos que centrarnos en diversificar nuestras fuentes de ingresos y reducir la fragilidad de nuestros negocios. Porque al final, la única constante es el cambio.

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