Cuando funciona el sentido común

Ell sentido común se basa en usar las ideas que se acumulan a través de la experiencia y boca oreja de las personas que conocemos. Esto significa que aunque pueda tener ciertos errores, tenemos tantas oportunidades de usarlo que habrá situaciones en las que el contexto sea correcto, y debido a nuestra memoria selectiva solo recordaremos esas, lleva a que confiemos en exceso en la “sabiduría popular”

De esta forma el sentido común nos lleva a usar soluciones que creemos que han funcionado para otras personas, sin saber si realmente les han funcionado, y sin saber cual es el contexto real en el que se usaron, ya que no suelen tener tanto detalle. Lo cual hace que sea difícil usarlos en situaciones que no sean del dia a dia.

Si queremos mejorar nuestra habilidad de tomar decisiones, la clave está en entender hasta qué punto podemos fiarnos del sentido común de cada sector, y hasta qué punto debemos alejarnos del mismo.

La clave está en entender que podemos predecir y que no

Para sacar provecho al sentido común debemos entender que partes de lo que se cree que se sabe realmente son verdad y cuales son simplemente distorsiones debidas a los errores asociados al sentido común, o incluso a un problema a la hora de transmitir la información.

Por eso, debemos empezar por entender cuales son las variables que afectan en cada situación y cómo podemos medir su efecto. Esto es importante sobre todo porque usar información a nivel histórico y de sentido común no siempre puede servir cuando tenemos una única oportunidad para conseguir algo. Porque esta información se basa en lo que ha pasado y lo que es mejor a nivel estadístico, según una infinidad de personas, pero esto no significa que sea la mejor opción en la situación actual.

Siempre debemos tener en cuenta que es mucho más fácil ver lo que ya ha pasado y entender la lógica, que intentar predecir el futuro en el momento, o como dice Warren Buffett:

“La vista del espejo trasero siempre es más clara que la vista del parabrisas”

Y por eso, un enfoque más útil podría ser el de evitar predecir el futuro e intentar reaccionar a los cambios a medida que suceden. Pensar en todas las opciones que tenemos, usar las que tengan más potencial e ir modificandolas o descartandolas a medida que veamos su utilidad a nivel práctico en el contexto actual. De esta forma no tenemos porqué saber que opción será la mejor desde el principio, solo tenemos que hacer experimentos, que nos permitan descubrir cuál es la mejor.

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