Crítica de Popper al historicismo

Otra pieza interesante del trabajo de Popper fue un ataque a lo que llamó «historicismo«: la idea de que la historia tiene leyes o tendencias fijas que conducen inevitablemente a ciertos resultados. Aquí es donde usamos ejemplos del pasado para sacar conclusiones definitivas sobre lo que sucederá en el futuro.

Popper consideró este tipo de pensamiento como pseudociencia, o peor aún, una ideología peligrosa que tienta a los aspirantes a planificadores estatales e idealistas a controlar la sociedad. No consideró falsificables tales doctrinas historicistas.

No hay forma, por ejemplo, de probar si existe una Ley de Complejidad Tecnológica Creciente en la sociedad humana, que muchos están tentados a afirmar en estos días, porque en realidad no es una hipótesis comprobable. 

En lugar de llamarlos interpretaciones, los llamamos leyes, o alguna palabra connotativa similar que implica un estado inmutable y universal que no está abierto al debate, lo que les otorga una autoridad que no se han ganado.

Con demasiada frecuencia, estas leyes postuladas se vuelven inmunes a la falsificación de pruebas: cualquier nueva evidencia se interpreta a través del lente de la teoría.

Por ejemplo, ciertamente podemos encontrar confirmaciones para la idea de que los humanos han progresado, de una manera específicamente definida, hacia una creciente complejidad tecnológica. 

Pero, ¿es ésa una ley de la historia, en el sentido inviolable? ¿Siempre iba a ser así? Independientemente de las condiciones iniciales o los desarrollos a lo largo del camino, ¿los humanos siempre iban a aumentar nuestra destreza tecnológica? Realmente no podemos decirlo.

Aquí nos topamos con el problema de intentar hacer valer las leyes fundamentales por las que la historia humana debe progresar inevitablemente. La tendencia no es el destino. Incluso si podemos derivar y comprender ciertas leyes de la naturaleza biológica humana, las tendencias de la historia misma dependen de las condiciones, y las condiciones cambian.

El ejemplo clásico de Bertrand Russell del pavo que se alimenta todos los días es una excelente ilustración de este concepto. Las alimentaciones diarias se han estado produciendo desde que el pavo ha empezado a “observar”, por lo que se supone que estas alimentaciones son una parte garantizada de su vida y continuarán a perpetuidad.

La alimentación aparece como una ley hasta el día de acción de gracias. Luego se revela que son una tendencia, no un predictor de la situación futura. Otra forma de verlo es cómo tendemos a ver los peores eventos de la historia. Tendemos a asumir que lo peor que ha sucedido es lo peor que puede pasar, y luego nos preparamos para eso. Olvidamos que «lo peor» rompió una comprensión previa de lo que era lo peor.
Por lo tanto, debemos prepararnos más para los extremos permitidos por la física que para lo que ha sucedido hasta ahora. Aplicar el filtro de falsabilidad nos ayuda a clasificar qué teorías son más sólidas. Si nunca se puede probar que son falsas porque no tenemos forma de probarlas, lo mejor que podemos hacer es intentar determinar su probabilidad de ser ciertas.

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