¿Cómo Mejorar el proceso de Toma de decisión?

Se cree que pasamos podemos llegar a tomar hasta 32 mil decisiones cada día, lo cual lleva a que tengamos que tomar más de una decisión cada segundo, y que por lo tanto mejorar nuestra capacidad de toma de decisiones y el porcentaje de “aciertos que tenemos”, sean de las habilidades más importantes que podamos desarrollar.

La principal barrera que encontraremos a la hora de tomar una decisión es el tiempo que le vamos a dedicar a cada decisión. Si decidimos en cuestión de segundos es muy probable que estemos haciendo uso del llamado sistema 1, que según Daniel Kahneman se basa en decidir usando nuestras experiencias y la intuición.

La otra opción que tenemos para decidir es el llamado sistema 2, que hace referencia al proceso de crear algo de tiempo para pensar. A simple vista podríamos pensar que el sistema 1 es mejor debido a que es más rápido y por lo tanto podemos mejorar el retorno de nuestra inversión en tiempo, visto como cuanto menos tiempo dediquemos para conseguir una respuesta próxima a la óptima, mayor habrá sido nuestro retorno.

Pero el problema es que tomar decisiones tan rápido puede llevarnos a cometer errores, debido a que los bias y sesgos cognitivos que tenemos, y nuestro estado emocional, pueden aumentar la probabilidad de que fallemos. Y lo peor de todo, que fallemos sin darnos cuenta.

Por eso, es importante crear tiempo para tomar decisiones sobre temas importantes, ya que esto nos permitirá usar experiencias que podrían no ser útiles, al ser un contexto diferente, y bias que afecten a nuestra comprensión de la situación.

Una vez que decidimos usar el sistema 2, es decir pensar con calma, el próximo paso es entender qué criterio debemos usar para reducir la tasa de error que podemos tener. 

Cómo Mejorar el Proceso de Decisión

Si simplemente usamos la oportunidad que crea tener algo de tiempo para decidir sin pensar, estaremos cayendo en el mismo error que cuando usamos el sistema 2. Por eso, para mejorar nuestra probabilidad de tener respuestas correctas debemos usar este tiempo para reducir el efecto de nuestros bias y crear las condiciones necesarias para entender y refinar el proceso de decisión.

Algunas de las preguntas que podemos usar para ello son las siguientes:

1)Comprobar si tenemos bias de interés. Uno de los bias más típicos y que más nos afecta es el de confirmación, que lleva a que veamos únicamente aquella información que confirma lo que ya creemos. De forma que no tener cuidado con esto llevará a que no tengamos acceso real a toda la información existente y que por lo tanto cometamos errores. Una de las formas en las que suele dar problemas es como un optimismo excesivo, por lo que tenemos que tener cuidado de que las decisiones estén basadas en hechos que podamos usar.

2)Limitar el efecto de la pasión. La pasión y motivación son emociones necesarias para comenzar un proyecto, sobre todo si es uno personal, pero a la hora de estudiar costes y posibles beneficios se interponen en el análisis y pueden llevar a conclusiones erróneas. Para evitarlo debemos crear controles de calidad a lo largo del proceso, para evitar que no se esté acelerando únicamente para conseguir un resultado

3)Evitar el fenómeno de prueba social. Trabajar en equipo tiene la ventaja de que se puede conseguir mucho más en menos tiempo y se puede llegar a ser mucho más competitivo. Pero también tiene el problema de que si no se controla, el fenómeno de prueba social puede llevar a que se tomen decisiones equivocadas. El bias de prueba social hace referencia a nuestra tendencia a ceder a la presión de grupo, intencional o no, y aceptar una opción sin estudiar su beneficio real, y se da principalmente cuando se desconoce la opción correcta y cuando hay diferencias a nivel de estatus en el grupo o empresa. Esto puede llevar a que siempre se sigan las ideas de una persona aun cuando no son las mejores. Debemos asegurarnos de conseguir todas las ideas posibles para evitar caer en bias, porque el objetivo de tener varias personas es que nuestros sesgos no solapen y podamos ver mas, no acabar con una especie de cerebro enorme que se deja llevar por bias.

4)Tener cuidado con el bias de prominencia. El bias de prominencia hace referencia a la tendencia que tenemos a recordar ciertos eventos o características por encima de otras y por lo tanto de que estas actúen como barrera para encontrar la opción más útil. Esta característica capacidad de detectar la prominencia, rasgo diferencial, de algo nos ayuda en el proceso de aprendizaje y por lo tanto no es algo malo en sí, pero si no tenemos cuidado puede llevar a que tomemos decisiones equivocadas. Un ejemplo sería pensar en casos famosos que han conseguido lo que queremos y asumir que si hacemos lo mismo conseguiremos el mismo resultados, esto es un gran sesgo ya que no tiene en cuenta la diferencia de contexto. Para evitarlo tenemos que asegurarnos de estudiar todas las posibles diferencias entre las situaciones y buscar cuál es la que más se parece realmente o hasta qué punto podemos usar cada una.

5)Tener cuidado con el sesgo de disponibilidad. Este sesgo hace referencia a nuestra tendencia a dar prioridad a lo que recordamos, o lo que tenemos delante, sin darnos cuenta que nuestras memorias no tienen el mismo acceso a todo lo que hemos experimentado sino que dan prioridad a las más recientes, y que lo que tenemos delante suele tratarse principalmente de un caso concreto o de muestra pequeña. Esto lleva a que hagamos predicciones erróneas basadas en hechos que no son del todo reales. Para evitarlo debemos asegurarnos de conseguir la información necesaria para decidir y que no se base únicamente en casos específicos que nos beneficien.

6)Evitar el sesgo de anclaje. El sesgo de anclaje, o anchoring bias, hace referencia al efecto que tiene sobre nuestra percepción la primera información que recibimos sobre un tema. Al no tener una forma real de estimar el valor de algo, nos dedicamos a usar las comparaciones como método para entender el valor de un objeto o servicio, pero esto también significa que el primero que veamos afectará a cómo vamos a reaccionar a los siguiente. Para evitar caer en este bias debemos conseguir más información sobre el tema de forma que podamos hacer una evaluación real. Por eso, elegir el primer objeto que vemos suele ser una mala inversión a nivel de precio. Cuantas mas opiniones y puntos de vista tengamos sobre algo menor será la probabilidad de que nos afecte este bias.

7)Evitar el efecto halo. Este bias nace de no tener en cuenta el contexto y creer que se pueden aplicar decisiones y acciones sin importar la situación para lograr un resultado parecido. Un error típico debido a este sesgo, es el de asumir que porque alguien sepa mucho de un campo, podamos usar sus ideas para otros sin estudiar su validez. El efecto halo básicamente nace del deseo de asumir que alguien sabe más o que una situación nos da más información de la que en realidad provee y por lo tanto aceptar que esto no es cierto es la clave para evitarlo. Cuanta más información tengamos más fácil será evitar caer en el sesgo del efecto halo

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