¿Cómo evitar la fatiga de decisión?

¿Qué es la fatiga de decisión?

La fatiga de decisión, es el término con el que se conoce al proceso de reducir nuestra capacidad de tomar decisión o hacer tareas complejas, a medida que vamos tomando decisiones durante el día. De forma que cuantas más decisiones tomemos cada día, mayor será la fatiga de decisión y menores nuestras capacidades a la hora de decidir al final del día.

Sin importar lo racionales que seamos, o creamos que somos, no podemos tomar decisión tras decisión sin pagar un precio a nivel cognitivo. A diferencia del cansancio físico, este cansancio a nivel mental es difícil de detectar de forma directa, y su principal síntoma es un aumento de la impulsividad de nuestras acciones.

Esta impulsividad nace del deseo de nuestra mente de descansar y por lo tanto de su uso de “atajos mentales”, que suelen basarse en dejar de usar nuestro sistema 2, el pensamiento calmado y racional, a usar el sistema 1, el pensamiento intuitivo y emocional, o simplemente procrastinar y decidir no hacer nada.

¿Cómo evitar la fatiga de decisión?

Teniendo en cuenta estos factores, lo mejor que podemos hacer para reducir el efecto de la fatiga de decisión sobre nuestra productividad, es entender cuál es nuestro cronotipo y cuando solemos sentirnos más cansados, y preparar medidas para evitar estos bajones.

Una de ellas, es preparar comida para estos descansos, principalmente comida alta en fibra porque nos permite tener un flujo de glucosa constante y sin picos, los picos implican subidones de insulina y son la razón por la que nos sentimos cansados después de comer, por lo que comer comida alta en fibra, o al menos baja en carbohidratos, nos permite conseguir energía para más tiempo.

Salir a dar un paseo cada poco tiempo y descansar la vista también puede ayudar, ya que la sequedad de los ojos puede cansar la vista y aumentar nuestra irritabilidad y dificultar la toma de decisiones.

El consejo más importante es el de planear nuestro trabajo más importante para las mañanas, o cuando trabajemos mejor según nuestro cronotipo, y poner las tareas más complicadas cuando mejor estemos, y evitar que las reuniones caigan en estas franjas horarias. Las reuniones, los emails y otras tareas de baja carga cognitiva y mayor recompensa deberían hacerse cuando estemos más cansados, para sacar el máximo partido al tiempo a solas para hacer trabajo profundo.

Y lo más importante, reducir el número de decisiones que tenemos que tomar cada día. De media se cree que debemos tomar alrededor de 32 mil decisiones cada día, pero muchas de estas no tienen ninguna importancia, por lo que si las eliminamos creando rutinas, podremos reducir la fatiga de decisión y asegurarnos de hacer hábitos que nos ayuden.

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