Carisma los 4 factores que controlan nuestra influencia

El carisma se define como el atractivo de una persona o sus acciones. Decimos que alguien tiene carisma cuando sus acciones generan el deseo de seguir, imitar, o escuchar a esa persona y se considera como una de las habilidades de un líder.

Todos queremos influenciar o ser queridos por los demás, y para conseguirlo buscamos desarrollar carisma. Algunos podrían decir que el carisma es algo con lo que se nace, o que solo podemos conseguirlo tras tener logros, pero la investigación demuestra que el carisma es algo a lo que todos podemos aspirar, en cualquier momento, con algo de entrenamiento y conocimiento.

Lo primero es entender que el carisma no es algo que nosotros decidamos, sino que es decidido por las personas con las que interactuamos. Para generar la impresión de carisma, tan solo tenemos que dominar las 4 dimensiones que lo crean.

Personalidad

Estos dos tipos de líder hacen uso de las características que se consideran como la base de las primeras impresiones. Cuando conocemos a alguien por primera vez estudiamos dos factores, cuánto nos gustan, y cuánto los respetamos.

Se ha visto que lo primero que nos preguntamos al conocer a alguien es: ¿Podemos esperar amabilidad de esta persona? ¿Es esta persona competente?

La amabilidad o calidez hace referencia a lo amigables que pueden llegar a ser, su tendencia a ayudar, sinceridad, lealtad, moralidad y en general cuánto podemos llegar a confiar en ellos. Cuán probable es que invertir en ellos pueda tener un retorno.

El respeto depende de lo competente que sea alguien. Cuanto más competente sea, en forma de inteligencia, habilidad, creatividad o eficacia, más dispuestos estaremos a seguir a esta persona. Esperamos que sepa más y pueda actuar como guía.

Ser percibido como amable y competente induce una respuesta positiva en casi todo el mundo, y tener una u otra cualidad produce respuestas variadas, pero no tener ninguna genera una percepción negativa. Y esto no se limita a las primeras impresiones, sino también al liderazgo y explica el efecto de la personalidad en el carisma.

Históricamente se suele asignar el carisma a dos tipos de personas, las extrovertidas, y aquellas con pocas palabras pero capacidad de hacer. 

La forma más popular en los últimos años es la basada en extroversión, personalidad abierta, y atención al detalle. Esta cualidad se basa en ser más abierto, mostrar un enfoque más social en el que prioriza las ideas de los compañeros para generar un sentimiento de confianza. Son las personas que llenan de energía a su equipo, su entusiasmo es contagioso y se convierte en el combustible para sus equipos. El liderazgo nace de que otros quieran confiar en nosotros, y por lo tanto tener una personalidad más social puede aumentar la velocidad a la que conectamos.

La segunda forma también depende del concepto de confianza, pero en este caso se consigue mediante promesas y resultados. Los líderes más taciturnos, se caracterizan por una gran atención al detalle y disciplina, que convierten en trabajo. Aunque su menor enfoque lo social puede resultar una desventaja a primera vista, en un periodo suficientemente largo pueden conseguir los mismos resultados.

El tipo de liderazgo que usemos dependera tanto de nuestra personalidad como de las necesidades del equipo, y nuestro carisma percivido por lo tanto dependerá del contexto y nuestra adaptabilidad.

Lenguaje verbal

El segundo factor es la capacidad de transmitir ideas, y la forma en la que se transmiten. En concreto se ve afectado por la fluidez, y la complejidad aparente.

Cuanto más fluido sea el mensaje, y cuanto más claro sea el hilo lógico que conecta los conceptos, mayor será la confianza asociada. Esto genera una impresión de organización, y la organización se asocia con experiencia y estrategia.

Cuanto más elaborado sea el mensaje, mayor será la habilidad que asocian a nuestras ideas y liderazgo. Hemos crecido relacionando el concepto de complejidad con el de experiencia en un campo, y aunque el experimento del Dr. Fox y los muchos vendehumos demuestran que esto no es verdad, seguimos siendo igual de influenciable.

La charla TED sobre “How to sound smart in a TEDx talk”, demuestra de forma practica como la forma del mensaje puede llevarnos a esperar profundidad en el mismo, aun cuando no existe.

Comportamiento no verbal

El comportamiento no verbal, se entiende como toda la comunicación que no implica el uso de palabras o tono. Destaca el contacto visual, las sonrisas, la expresión facial, la gesticulación e incluso la distancia entre los interlocutores.

Aumentar el contacto visual al hablar se ha asociado en numerosos estudios con un aumento de la confianza y probabilidad de escuchar. Esto se debe a que solemos tener dificultades para mantener el contacto visual a menos que estemos cómodos, tanto con el contexto como con nuestras palabras. De forma que mantener el contacto visual da una impresión de control de la situación.

Aumentar la gesticulación y las sonrisas se asocia con un mayor interés. Gesticular y usar sonrisas lleva en el caso del primer elemento a asociar la información con algo mas interesante, no tendemos a gesticular y usar las manos a menos que se trate contextos más personales e informales,  las sonrisas invitan, por el efecto camaleón o pigmalion, a que los oyentes sonrían y se sientan más relajados. El sentimiento de relajación se asocia con el de seguridad, y es más fácil seguir a alguien que nos hace sentir seguros.

Apariencia

El último factor es el de apariencia. Usar prendas formales está asociado a una impresión de competencia, organización, preparación, conocimiento, y distancia. En cambio, usar ropa más casual se asocia con amabilidad, flexibilidad, y poca competencia.

Elegir las prendas que se adapten a la situación puede maximizar la pertenencia a un grupo, o la posición que tenemos dentro del mismo. Esto depende no de qué prendas usemos, sino de que asocia nuestro público a las prendas usadas. Si consideran que un traje y corbata son formas de estatus, será más probable que usar esta ropa lleve a tener carisma. En cambio, en un ambiente en el que no se espere este tipo de ropa, puede dar el efecto contrario.

Lo más importante a la hora de maximizar el carisma con la ropa, es entender que se asocia con poder, respeto y posición en cada contexto y usar las prendas adecuadas. 

No hay una combinación que sirva para todo tipo de situación, sino que el carisma nace de entender cuáles son nuestras fortalezas, y cuál es el contexto en el que queremos destacar y crear los pasos necesarios para acercar nuestra realidad al ideal del contexto. Cuanto más nos acerquemos a aquello que se respeta y en lo que se confía en un contexto, mayor será nuestro carisma.

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