Bias de la conjunción

El bias de la conjunción, también conocido como problema de Linda o la teoría de las condiciones de Huang, es un tipo de falacia que se da cuando se asume que ciertas condiciones específicas son más probables que la condición general.

Esto significa que es un bias que nace de darle mucha más importancia a un detalle y por lo tanto caer en el sesgo de la frecuencia base, es decir olvidar la probabilidad real y decidir basándonos más en el mensaje que hemos oído que en el contenido real del mensaje y la pregunta.

Esta falacia se suele explicar con el llamado problema de Linda, aunque también hay una multitud de ejemplos parecidos. En un estudio realizado por Kahneman y Tversky se dio a los participantes una descripción sobre un individuo que se consideraba introvertido, y con amor a los puzles y el pensamiento matemático.

Al grupo 1 le dijeron que la descripción era de una de las personas de un grupo de 70 ingenieros y 30 abogados, y al grupo 2 se le comentaron los números opuestos.

A los participantes de ambos grupos se les pidió que estimasen la probabilidad de que la descripción hiciese referencia a un ingeniero, y el resultado fue que ambos grupos le asignaron con casi igual probabilidad la descripción a un ingeniero del grupo aun cuando la probabilidad de que fuese un abogado era mucho mayor en el grupo 2

Esto nos demuestra cómo al tomar decisiones rápidas solemos hacer uso de la intuición, o sistema 1, y esta intuición suele hacer uso de factores más a nivel emocional a la hora de decidir que es cierto o no. De esta forma, si la mayoría de ingenieros que conocemos son introvertidos, que no tiene porque ser verdad, asumiremos que se dará la misma situación en cualquier grupo, aun cuando la probabilidad real tiende a que sea un abogado en este caso.

Quizá otra forma de ver el efecto de la falacia de conjunción y el sesgo de la frecuencia base, podría ser que le damos mucho más peso a nuestra experiencia y que buscamos que lo que consideramos correcto vuelva a serlo, o simplemente usamos nuestra experiencia para decidir tan rápido que ni tenemos tiempo a pensar. De esta forma la experiencia podría a veces jugarnos malas pasadas al hacer que no consideremos del todo la información actual.

Este efecto de olvidar las probabilidades reales y dejarnos llevar por la intuición, o por lo que queremos que sea cierto, se ve exacerbado cuando se trata de decisiones en las que entra en duda nuestro juicio. Por ejemplo se ha visto que una de las razones por las que no se usan tanto los acuerdos pre-nupciales se debe a que aun sabiendo que la tasa de divorcios es alta, las parejas asumen que nunca será su caso.

¿Cómo reducir el efecto del bias de la conjunción?

El bias de la conjunción se basa simplemente en usar nuestra experiencia en lugar de usar la información que tenemos presente en el momento, es un tipo de heurística, o regla de 3, por lo que para contener su efecto sobre nuestras decisiones tan solo tenemos que tener en cuenta los siguientes factores:

1)Mejorar nuestra inteligencia emocional. Entre las razones por las que usamos nuestra intuición destaca estar afectado por emociones como pueden ser la ira, el miedo, o la alegría. Cualquier tipo de emoción puede nublar nuestro juicio y llevarnos a tomar decisiones sin pensar, por lo que entrenar nuestra inteligencia emocional es una gran forma de mejorar nuestra capacidad de decisión

2)Mindfulness. Se basa simplemente en dejar de vivir en el pasado o el futuro. Mindufulness es la capacidad de reducir el efecto de nuestras experiencias y nuestros anhelos y centrarnos en la información que tenemos delante, de forma que además de su efecto a nivel de felicidad, esta habilidad nos puede ayudar evaluar la información sin bias, o al menos con menos que si no tuviésemos en cuenta que nos están afectando nuestras experiencias.

3)Crear un proceso para desarrollar nuestro criterio. La razón por la que tomamos malas decisiones y no mejoramos es principalmente debida a que plasmamos el proceso que usamos para decidir en un formato que nos permita revisarlo y mejorarlo. De la misma forma que para el método científico hay que establecer las condiciones del experimento antes de hacerlo, y establecer el resultado que esperamos para saber si tenemos razón, también debemos hacer lo mismo en el caso de nuestras decisiones en otros campos. Así podremos evaluar cual de todas nuestras ideas funciona mejor en cada situación y con ello incrementar la probabilidad de acertar.

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